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Proyectos y productos I+D+i

En Faba bean Initiative tenemos varios proyectos en marcha que pretenden diversificar y promover el cultivo y consumo de las habas tanto para alimentación humana como animal. Trabajamos para que las habas vayan recuperen el terreno perdido frente a otras leguminosas no tradicionales en la agricultura mediterránea, como la soja, y para que sea una legumbre tan presente e importante como ésta, en el futuro.

Por eso, a través del I+D+i agroalimentario apostamos por la obtención de nuevas variedades más resistentes a plagas y enfermedades y que hagan más atractivo y saludable el consumo de esta legumbre.

Resistencia a patógenos

La incidencia de determinadas plagas y enfermedades y la inestabilidad de rendimientos han sido importantes escollo para este cultivo. El jopo (Orobanche crenata), es el factor más limitante en muchas zonas andaluzas. Esta planta parásita es capaz de producir hasta 500.000 semillas por planta, siendo, además, muy persistentes en el suelo. Aunque se han descrito distintos métodos culturales y químicos de control, ninguno resulta del todo eficiente, por lo que el desarrollo de variedades resistentes, se considera el método más eficaz y adecuado desde el punto de vista económico y medioambiental.

Existen además otras enfermedades fúngicas como la ascoquitosis, causada por el hongo aéreo Ascochyta fabae, la mancha chocolate (Botrytis fabae) o la roya (Uromyces fabae) que tienen una mayor o menor incidencia en función de la zona de cultivo y de las condiciones medioambientales.

El trabajo realizado desde hace más de 20 años por el equipo de leguminosas del IFAPA, ha llevado a la obtención de numerosas variedades y líneas avanzadas altamente productivas, resistentes a jopo y ascoquita, y buena adaptación a nuestras condiciones ambientales, materiales que pueden solventar una gran parte de los problemas de este cultivo.

Caracteres de calidad

España es el país europeo que más habas consume. Las habas de tipo major (Aguadulce, Muchamiel, etc.) son las preferidas para consumo humano mientras que el haba caballar (tipo equina), se emplea tradicionalmente en alimentación animal. Por su elevado contenido en proteína y fósforo son un buen complemento de los cereales. Su buena palatabilidad y su excelente resultado como pienso en rumiantes y ganado de carne en general, hacen de las habas, y de otras muchas leguminosas tradicionales, cultivos valiosos para la industria de piensos y la producción ganadera.

Las habas contienen, sin embargo, diversos factores antinutritivos como los taninos y la vicina-convicina que requieren programa de mejora específicos para su eliminación. Los taninos condensados se concentran en la cascarilla de variedades con flores coloreadas (60%) y están ausentes en plantas de flor blanca (0,06%). Estos compuestos disminuyen la digestibilidad de su proteína perjudicando la producción animal. La vicina y convicina, presentes en los cotiledones pueden causar anemias hemolíticas (favismo en humanos) y limitan el uso de las habas en avicultura de puesta al reducir la calidad del huevo y su fertililidad.

Ambos problemas están ya resueltos pues investigadores del IFAPA, han obtenido y registrado variedades de flor blanca con ausencia de taninos. Además, se han identificado plantas libres de vicina y convicina que, tras programas de investigación y mejora, han originado líneas avanzadas para el desarrollo de variedades libres de estos compuestos.

Desde Faba bean Initiative nos planteamos promover y revitalizar el cultivo de las habas poniendo a su disposición variedades que aúnan las características descritas:

Consumo humano: habas tiernas (equina o major) para congelado, enlatado, con ausencia de taninos y vicina-convicina, mejor sabor (grados Brix), altamente productivas y resistentes a enfermedades.

Formulación de pienso: habas tipo equina productivas y resistentes a jopo con ausencia de taninos y vicina-convicina.