English - Español

¿Por qué las habas?

Originadas en Oriente Próximo, el haba fue uno de los primeros cultivos domesticados por el hombre siendo fundamentales en la dieta humana y animal desde los inicios de la agricultura.

Su utilización en la rotación desde la agricultura romana, se debe tanto a su excelente papel en la fijación del nitrógeno atmosférico como a la buena estructura física que deja en el suelo. A estos beneficios se le unen la capacidad de adaptación del cultivo y su elevado rendimiento potencial.

En toda la cuenca Mediterránea se han cultivado y mejorado muchas variedades de habas pero la falta de ayudas y la aparición de fenómenos como la globalización están condenado a este cultivo al olvido.

Teniendo en cuenta su tradición y arraigo en nuestra cultura agronómica y culinaria, en "Faba bean initiative" reivindicamos el futuro de este cultivo por los siguientes aspectos:

Por su tradición histórica

Leguminosas como las habas han sido claves en la agricultura y la economía de los países Mediterráneos. Egipcios, griegos y romanos fueron grandes consumidores de habas. Los antiguos mercaderes extendieron su cultivo a través de la Ruta de la Seda hasta llegar a China y los conquistadores las introdujeron en América, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo.

Por su contribución a la protección del medio ambiente

El nitrógeno es el elemento del suelo más limitante para un cultivo. Las habas fijan nitrógeno atmosférico, gracias a la asociación simbiótica con bacterias del suelo, los rizobios. Esta habilidad reduce la necesidad de fertilizantes inorgánicos para el siguiente cultivo, minimizando el consumo agrícola de energía fósil y su contribución al efecto invernadero.

Por mejorar el rendimiento y fertilidad del suelo

La rotación con leguminosas contribuye a un almacenamiento de nutrientes más equilibrado, a una menor acidificación de los suelos, reduce el riesgo de enfermedades y la propagación de las malas hierbas y, por tanto, la necesidad de pesticidas. El empleo de leguminosas en las rotaciónes puede contribuir a reducir en un 10% el consumo de energía.

Por reducir nuestra dependencia del exterior

El 70% de proteínas vegetales consumidas en Europa, especialmente harina de soja, se importa de Brasil, Argentina y EEUU. El cultivo de leguminosas como las habas, en España, ayudaría a equilibrar nuestra balanza de pagos y reduciría la volatilidad en los precios de los piensos.

Por su riqueza nutracéutica y valor nutricional

Las habas tienen un contenido elevado de proteínas (25-40%), calcio, fibra, ácido fólico y vitaminas B1, B2 y C. Son especialmente ricas en hierro, depuran la sangre por su contenido en ácido úrico y ayudan a eliminar grasas de las arterias, disminuyendo el nivel de colesterol. Por su contenido en L-Dopa mejoran, además, los síntomas en los enfermos de Alzheimer.

En Faba bean Initiative creemos en el gran potencial de las habas como cultivo multifuncional y alimento de futuro. Con una población mundial en constante crecimiento que demanda cada día más y mejores alimentos, el haba como fuente barata de proteína podría dar respuesta a muchos de las demandas actuales de nuestro planeta.